Ayer sábado, a las doce y cuarto de la mañana en el cementerio de mi barrio, en Torrero (Zaragoza), nos despedimos de Rolando. Fue un acto entrañable que no podremos olvidar nunca y del que hemos regresado emocionados y dispuestos a llevar a efecto la que fue su última voluntad: que nos esforcemos para que la poesía siga existiendo en este mundo como un arma para luchar por la liberación de la humanidad.
No querría decir que el acto fue “bello” porque la tristeza y el vacío que nos ha dejado su desaparición y la frialdad de los “modernos” complejos funerarios lo impiden; pero creo que Rolando, en el país de los sueños, donde ahora habita, donde nos está esperando, estará feliz al sentir el calor de todos los que, rebasando con creces la capacidad de la capilla, lo acompañaron en su último viaje y arroparon con su presencia a su compañera Juanita y a sus familiares.
Se alzan ya muchas voces reclamando el homenaje merecido para el que fue un luchador y un poeta excepcional. Afortunadamente, no se da el caso, como en tantas ocasiones, de que el reconocimiento al gran hombre y escritor que fue tenga que llegarle póstumamente. No hace mucho, de hecho, que se creó en Zaragoza la Asociación Cultural “Poeta Rolando Mix” con el fin de rendirle en vida, en sus últimos meses de vida, hay que decir ahora, el reconocimiento que merecía a quien dio su vida por los demás y sufrió por ello los azares y las desventuras del destierro. También no hace mucho que pudimos verle y oírle en la entrevista que Antón Castro le hizo para su programa Borradores, de la televisión aragonesa. Sin embargo, sí sería necesario que tanto en Chile como en Aragón su figura alcanzase el gran reconocimiento público que merecería un escritor de su talla que nos deja, todo sea dicho de paso, con una gran obra inédita. De momento, parece que en el ciclo Poesía para perdidos, en el que se esperaba su participación para el próximo 21 de noviembre, se prepara un homenaje a su persona en el que estoy seguro de que todos nos esforzaremos por hacerle presente para impedir que el olvido acabe por arrebatárnoslo.
Volviendo al acto de despedida, supimos allí que, precisamente, el mismo día en que Rolando falleció, acababa de escribir su último texto, destinado a ser leído en LA MARCHA A PIE que estos días (partieron de Barcelona el 23 de septiembre) realizan unos 100 inmigrantes dirigiéndose a la capital de España. Sé que él, que luchó por un mundo mejor desde la librería PLA y desde el gobierno del malogrado Allende, él, que tuvo que dejar su país natal, huyendo de una muerte segura, para exiliarse primero en la República Democrática Alemana y luego en Aragón, él que nunca dejó de prestar su voz y su saber en todas las causas que persiguieran una mejora para la humanidad, él que tuvo que soportar los sinsabores de la pobreza extrema y el desprecio al extranjero, hubiera querido acompañar a estos inmigrantes que estos días, convocados por la Federación de Asociaciones de Inmigrantes del Vallés, recorren a pie España protestando contra el recorte de derechos anunciado en la próxima Ley de Extranjería y exigiendo lo que debería ser: igualdad de derechos y deberes, integración (podéis leer el último texto de Rolando en la entrada dedicada a La marcha por la igualdad de derechos y deberes en el blog Pirinegros).
En fin, muchos fuimos los que quisimos despedirnos ayer de Rolando leyendo sus propios versos o cantando las músicas y las canciones que tanto amaba. Algunos de los que me leéis conocéis bien sus últimos libros y escritos. Ahora, en memoria del amigo y el maestro que fue para mí quiero recuperar los versos que le dediqué como epílogo para su obra Río de amor, que tuve la suerte y el honor de editar en la colección de poesía “Los dichos de la mano”.
Hoy son también sus versos:
EPÍLOGODe / para / con RolandoMés fort que la mort és l’amor
Porque el amor también
Tiene uñas labios heridasPorque persigo un cuerpo interrogante
Porque más allá de los límites
Borrosos de mis dedos
La carne azul del mundo está llamandoPorque para que yo fuera he sido
Multitudes vertidas en torrente
Porque para que vaya a ser
He de encontrar mi cauce en el tumultoPorque para llegar crucé tantos ríos
Crucé un río azul
De lágrimas que abrió mis ojos
Un blanco caudal de leche sagrada
Una roja ola de sangre
Derramada de cuna en cunaPorque pongo en juego la vida
Cada vez que muero y apuro
La copa de tu cuerpo hasta las hecesPorque amo todo lo que con la sangre
Entra o sale
Amo la cifra de tu cuerpo
Que te donó la madre
La traza de los pasos de tu danza
Sobre la tierra fértil
La letra dura la pisada
Del hombre en la carne del tiempo
Los remolinos ácidos
De la memoriaPorque he probado tu sabor
Porque tu piel está en mis dedos
Porque tendrá tus ojos
Mi cuerpo renacido
Porque tus manos serán alas
Para esta larva empecinada
Porque está ya en mí tu sabor
Está en mi lenguaPorque río de amor
Porque todos reímos
Ante el cadáver del mundo
Porque reímos hasta la raíz
Última hasta el nacedero
Porque amo la vida incluso en la muerte
Porque soy mix soy mezcla arrebatada
Por tu cuerpo o el mío por
La sangre y la leche en que hemos fermentado
Porque ya no soy pero he de serAmo, muero, escribo
Ólvega, invierno de 2003
Carlos Bozalongo
