“Rincones Sonoros” Castejón del Puente (textos)

Recojo en esta nueva página los textos que creé para el espectáculo de DIVERTIMENTO MÚSICA INTINERANTE Rincones Sonoros, que, como os anuncié en su día, y recoge el cartel que encabeza estas líneas, fue llevado a cabo en Castejón del Puente el pasado 9 de abril de 2011, a las 20 horas, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.

En un principio, este espectáculo se concibió como la unión de una exposición de fotografías de Ernesto Baringo (sobre Castejón del Puente y su entorno) y un concierto, a modo de paseo por la época barroca con música de Corelli, Sanmartini y Corradini, interpretado por Maya Ramón (flauta de pico), Sylvia Aeschbacher (violín), Carlos Vidal (violonchelo) y Belén Castel (clave).

Fue con posterioridad a los primeros ensayos del espectáculo, cuando atendiendo a la petición que me hizo Carlos Vidal de sumar unos textos a modo de presentación de las fotos y las piezas musicales que las acompañaban, decidí llevar un poco más lejos de lo exigido el encargo y crear los textos poéticos que podéis leer a continuación, buscando la armonía entre la imagen, la música y la palabra poética recitada. Al principio resultó una ardua tarea, dada la exigencia de cumplir con un plazo establecido (algo a lo que nunca me había sometido), sin embargo, puedo asegurar que a la postre me ha proporcionado la inmensa satisfacción de salir de la sequía creativa en la que últimamente me encontraba y la no menor de comprobar cuán magníficamente pueden complementarse imagen, voz y música y cuán agradable y fructífero resulta el trabajo cooperativo entre un grupo de amigos artistas. Justo es reconocer y agradecer su colaboración en estos textos, que no hubieran sido posibles sin la inspiración de las piezas musicales y las fotografías (y también su propia visión como observador del paisaje y la Historia) de Ernesto Baringo.

Los textos que vienen a continuación no son, por tanto, propiamente, un libro de poesía, en la medida en que están intimamente ligados al conjunto del espectáculo Rincones Sonoros, razón por la que les doy este mismo título. Cada uno de ellos lleva por título, por otra parte, el mismo que la sección de fotografías a las que sirve de “presentación”. En cuanto a su inserción en el conjunto del espectáculo, cada poema se recitó, teniendo como fondo visual su propio título proyectado en blanco sobre negro, de manera previa a la proyección de cada una de las secciones o paquetes fotograficos, proyectados con posterioridad con el acompañamiento de cada una de las piezas musicales. Por todo ello, acompaño los títulos de los poemas de la mención a la pieza musical a la que sirvieron de prefacio.

Sólo me resta agradecer a Ernesto, Carlos, Belén, Maya y Sylvia la oportunidad que me brindaron de participar en este proyecto, cuyo resultado, como podrán confirmar quienes asistieron al acto, abarrotando la iglesia parroquial de Castejón del Puente, fue sencillamente magnífico y memorable. Pura magia. Sólo lamento que por motivos técnicos, en nada achacables al magnífico trabajo realizado por Ernesto, no podamos contar con un vídeo o fotos de calidad del evento que den fe de mis afirmaciones. Os dejo, no obstante, con tres instantáneas sacadas por algunos de los asistentes.

Comienza el acto

Final del acto

Los artistas presentando sus diversos instrumentos (un servidor, claro está, bolígrafo en ristre, el resto, de izquierda a derecha, Sylvia Aeschbacher, Carlos Vidal, Ernesto Baringo, Belén Castel y Maya Ramón)

Creative Commons License

Obra literaria by Carlos Bozalongo is licensed under a

Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 2.5 España License.

§§§

RINCONES SONOROS

Música, Fotografía, Poesía

 

CASTEJÓN DEL PUENTE

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

9 DE ABRIL DE 2011, 20 HORAS

DIVERTIMENTO: MÚSICA ITINERANTE

Música de Corelli, Sammartini y Corradini, interpretada por: Maya Ramón (flauta de pico), Sylvia Aeschbacher (violín), Carlos Vidal (violonchelo) y Belén Castel (clave)

 

Fotos de Ernesto Baringo de los rincones que rodean la historia y el patrimonio de Castejón del Puente

 

Textos de Carlos Bozalongo

§§§


 

Podría ver todos esos días irrecuperables

posándose como una bandada de pájaros imaginarios.

Bernardo Atxaga

§§§


Preludio

(Corelis, Sonata I, Preludio)
(Audio)

 

I

Qué preludian las señales del camino?

.

Qué presiente el caminante

Que con paso cansado

Siente ya la compañía de las vides

La promesa del vino en su boca polvorienta?

. 

Qué vislumbra acaso ese moderno auriga de las autovías

Que ha olvidado que es tan solo un hombre

Y se topa de repente con un nombre

Que le habla de puentes y de castillos

De una historia que va a ser ya olvido

En su fuga constante de ciudad en ciudad

En lucha permanente con el tiempo?

. 

Por qué

Para qué

En fin

Ese letrero que proclama sobre el cerro

En cinematográficas letras capitales

Lo mismo que relatan con voz queda

Los ideogramas que el viento ha grabado

En la áspera roca

En el corazón abierto

De esta tierra feraz

generosa

hospitalaria?

.

II

Ecos de la mirada son las imágenes

Registro de la luz es la fotografía

Ecos del bosque

Del campo y de las calles de los hombres

Son también las canciones

La sonata andante de los pasos del viajero

Que atesora en los rincones

Sonoros de su memoria

La luz de este abril

Los aromas de esta ribera

De los olivos

las vides y los romeros

El sabor de las palabras que jalonan su camino

.

Pero siempre precede a la luz la sombra

Siempre tras la imagen late el deseo

Ese afán de posesión

Esa ansia de realidad

Atrapada en el signo

Preferida en su huella

En la nota sostenida que conjura el tiempo

En esa sintaxis

Que gobierna las correspondencias

Entre el campo abierto a los pasos del caminante

Y esa composición de luces y de sombras

Esa armonía que brota del ensueño y nos devuelve al castillo

Y nos regresa al puente

Y allá abajo en el vientre

Feraz de la sementera

Cristaliza en las cebollas

Esas lunas subterráneas

Donde la tierra acopia

Las risas y las lágrimas de los pacientes hortelanos

.

III

Y al fin resulta que todo es lectura

Todo es relato

Y así

Quién puede afirmar que esta orilla

Es verdaderamente la orilla del Cinca?

Por qué no la ribera del Nilo

del Éufrates o el Tíber?

Por qué no la del Leteo?

Quién puede negar al viandante

Que este espinazo de roca

Esta osamenta de la tierra descarnada

Que asoma entre los cerros

O entre la soledad de las carrascas

No es en verdad la dentadura

De un dragón al que mataron la historia y el olvido?

Quién puede asegurarle

Que no es un templo ese olivar

Que no son sangre esas amapolas

Que esa carrasca

Que ha grabado en su madera surco a surco

La música de diez siglos

No es en definitiva el árbol de la vida?

. 

También los labradores han soñado

Alguna vez con el mar al contemplar las olas

Cereales que anuncian la cosecha

También los niños

Creyeron una vez

En el misterio del crepúsculo

Que el pueblo era un castillo

Y tomaron la plaza

Conquistaron las calles

los cerros y las huertas

Con su épica alegría

También el hombre de estas tierras

Con más de dos mil años

De civilización a cuestas

Y diez milenios de palabras

Alrededor del fuego

Oculta todavía en los armarios

Íntimos de su memoria

Ese rincón sonoro de la selva

Donde conversa con los pájaros

insectos y serpientes

Ese amargo aroma del fruto prohibido

Esa dulce soledad del corazón compartido

Que es el amor

Y que es también la muerte

.

Pues florece en el pecho de los hombres

En el jardín cerrado de sus sueños

El árbol luminoso de la ciencia

§§§

.

Primer rincón sonoro:

el Soto del río Cinca

(Corelis, Sonata I, Alemanda)

(Audio)

Una vez más el río

Como última frontera de la vida

Puede oírse ya su canto

Pueden verse ya sus aguas

Bajo la nube verde de los sauces

Que regresan ya del sueño del invierno

Y hoy es el río más que nunca risa

Labios a flor de tierra son sus aguas

A un mismo tiempo beso y dentellada

En esta hora del deshielo

En que el río es riada

Y todo es de nuevo herida

. 

También la luz rebasa ahora sus cauces

En la mañana que retorna

Como la garza al soto

Donde detiene al fin el río su canción

Y devuelve en silencio a la tierra el tesoro

Que acumuló la nieve en su alta cuna

.

Lentamente se precipitan ahora

En los cálices sedientos de la tierra

Las palabras y los dones que arrastraron

Las aguas de las fuentes

Ibones y veneros

Y trae el agua en sus manos

En su boca transparente

Voces lejanas

Cantos y cuentos que repiten

La vieja lección

Aprendida con paciencia alrededor del fuego

Lleva también el agua al llano

La flor de la ceniza de los hogares montañeses

Que ha atravesado el alma

De sábanas

                        Enaguas y camisas

Llevándose consigo

Gemidos y añoranza

Y la sal y el sabor de las noches de invierno

.

Y así penetra el agua el surco abierto de la tierra

La roja matriz de las huertas y los campos

Preñándolos de sueños y palabra

Engendrando en su seno las flores de la miel y de la harina

Y la leche vigorosa

Que asciende hasta las copas de los árboles

Aladas ya de labios y de pétalos

De abiertas manos verdes

Donde la luz renueva

El pródigo milagro del azúcar

La danza juvenil de la alegría

§§§

.

Segundo rincón sonoro:

el puente de Castejón

(Corelis, Sonata I, Sarabanda)

(Audio)

. 

Quién defiende hoy el puente en esta orilla

Única del mundo?

Qué se hizo del castillo?

Qué fue de sus almenas?

Dónde se parapeta el alma esta mañana?

Dónde los defensores de esta ribera

Reino del olvido

Donde la voz se apaga

Ante la fría llama

De las pantallas planas de los ordenadores?

. 

Un rosario de muñones

De minerales muelas

Comidas por la caries del olvido

Son hoy los últimos vestigios ante el río

Definitivamente infranqueable

Y el hombre que camina

Con paso firme y meditado

Buscando en la mañana su destino

Observa el nuevo puente

Ese baipás de brea

Que comunica las ciudades

Su lujuria de comercios y mecánicas escaleras

Y un sinsabor amargo de desdén y de extravío

Hace presa en su lengua

Trayendo a su memoria

La zarabanda de un mundo antiguo

Que vadean insomnes

Las autopistas del hombre definitivamente desamparado

§§§

.

Tercer rincón sonoro:

la iglesia de San Miguel

(Corelis, Sonata III, Preludio)

(Audio)

. 

Dicen que las campanas acabaron con las brujas

Que fue la voz del bronce la que secó sus labios

Que con sonoros filos deslumbraron

Los noctámbulos caminos de la noche

Que la oración del metal apagó sus conjuros

Disecó su oscuro corazón de aceite

. 

Más cierto es sin embargo

Que fueron los relojes

Con su tiempo espectral

Mecánicamente asaeteado

Tasado

Medido y valorado hasta el más ínfimo corpúsculo

Del oro cronológico

Los que disecaron

Diseccionaron

Sajaron los saturnales cuerpos

De los moros

De las brujas

De los ocultos ídolos

De los árboles y las fuentes

. 

Pero hoy

En esta mañana de abril

En que cantan de nuevo las campanas

Llevando al campo la palabra

Y la torre de la iglesia

Como un relámpago de roca

Lleva hasta el cielo del pueblo

El amor del hombre y sus quehaceres

Las tonantes palabras del bronce y el hierro

Traen la paz al caminante

Proclamando a los cuatro puntos cardinales

La victoria de la luz y la humildad

La hora vecinal

El tiempo todavía compartido

§§§

.

Cuarto rincón sonoro:

la ermita de la Bella

(Corelis, Sonata III, Alemanda)

(Audio)

Antigua como el mundo es esta roca

Que corona el tozal

Esta ara que sostiene en vilo la luz y los dones del cielo

Sobre el suelo en que habitaron los ancestros

Castillo mineral que observa la ribera

Y guarda hoy a los hombres

De su íntimo desamparo

De ese niño que aún habita su corazón temeroso

Donde la nada teje

Las telarañas del espanto

.

Y es una puerta en el campo

Una escalera que asciende en la luz y alcanza el cielo

Este eje del mundo que ordena las noches

Y es un acorde azul en la mañana

Es un enlace deseado

Que hilvana con asombro

La pureza blanca de la nieve

Los rojos veneros de la sangre

El negro pozo sin fondo de la noche

. 

Así lo ha presentido hoy el caminante

Que asciende al cerro

Arrebatado

Ante la vida que de súbito

Salta a su paso y se hunde en el aljibe

Cautivado por el baile del amor

Que hace vibrar al aire cargado del aroma

De aliagas y romeros

Y es su corazón entonces puro enjambre

Puro enjambre son también las luminosas copas de las carrascas

Puro enjambre es el campo esta mañana

Pues es la vida al cabo

Un temblor

Una danza de abeja que revela los caminos

De la luz

Las fuentes de la miel

Que conjuran al fin el corazón ceniciento de los hombres

.

Y aunque aún recuerden las palabras su semblante

Sus dorados cabellos

Su voz de plata fina

Esa misma voz de la madre o de la abuela

Que es casi luz en la mañana

Aunque celebre el hombre en este cerro

Su larga deuda de amor con la tierra

Ella prefiere el campo

Y baila en el barzal como una abeja

Y puede ser ahora esa abubilla

Que sale al paso del viajero en medio del camino

O puede ser quizás aquella garza

Aquel mochuelo que tiene su cobijo en la olivera

O puede ser también aquella niña

Que juega entre las azucenas descuidada

Y guarda aún en sus labios

El amargo carmín de la granada

El secreto rumor de la sangre y la leche en que ha sido concebida

Toda naturaleza

§§§

.

Quinto rincón sonoro:

las trincheras

(Corradini, Marcha)

(Audio)

.

Dime tú a quién aguardan todavía estas trincheras

Estos sacos de tierra

Definitivamente empaquetada

Por qué tanto vacío

En este inocuo abril de los traidores

Falto de crueldad y Poesía?

. 

Así recorre el campo el caminante esta mañana

Marchando sobre el llano y conquistando los tozales

Considerando en su atalaya

El sangriento sudario de las amapolas

Que cubren ahora el campo

De las batallas perdidas

Acaso en su ensueño de victorias

Ha visto ondear de nuevo

En los trigales aún adolescentes

Las banderas rojas del pasado

Acaso en su fiebre ha vislumbrado

Los moscardones de acero

Que surcaron un día

Estos cielos desarmados del presente

Luchando contra el tiempo

En desigual batalla de imposible altanería

Acaso lo confunde en su fatiga

Ocultando a sus ojos la derrota

La brisa de esta nueva primavera

Que marcha vencedora sobre el campo

Y asciende hasta el tozal de los aljibes

Es otra vez el viento

Del pueblo y de la historia que regresa

La arenga que aún resuena en las trincheras

Himno que alza la frente

Y esparce los cabellos del hombre enardecido

Y trae en este abril

Hasta esta tierra resignada

La cívica fragancia

De los jazmines del Cairo

Y el eco de las voces de las plazas luminosas de Cartago

§§§

.

Sexto rincón sonoro:

los rincones

(Corradini, Golferama)

(Audio)

. 

Ha cruzado el caminante las puertas invisibles de la villa

Y entra ahora en sus calles

Y entra en su corazón de plaza

Y entra sonoro en sus rincones

Dejando atrás sus pasos forasteros

Para ocupar su puesto bienvenido

En las conversaciones

.

Acaso lo vigilen los ojos que se esconden

Detrás de los visillos

Esos blancos sudarios que empapan el silencio y el olvido

Pero el hombre que ha entrado en las calles

No busca los secretos

Anhela la vida que tiende

De balcón en balcón en la mañana laboriosa

Las canciones de amor de las mujeres

Busca la miga de la historia

Indaga

Los trabajos del pan

Del vino y del aceite

Y todo lo sorprende

Cada rincón hallado lo conmueve

Más tarde entenderá

De qué sutil manera dejó parte de sí

En cada una de sus miradas

Como atrapó su alma

Aquel cactus prodigioso

Aquellas clavelinas

Esa alocada algarabía de los niños

Que reclaman aún el reino de las calles

Esas palabras cereales

De los viejos labradores

Esa mujer que cosía y descosía la mañana

Esos arcos comunales

Donde halla todavía el hombre su medida

Ese crucero en fin

Aquella rosa mineral de los vientos

Que divide el aire en cuatro partes

Y marca aún los destinos de los hombres

En este rincón sonoro de la tierra cultivada

§§§

.

Séptimo rincón sonoro:

los ingenios del agua

(Sanmartini, Sonata X, Allegro)

(Audio)

.

Qué loca cabalgada refrena aquel azud

Aquel bocado que el hombre impone al río?

Qué alegre transparencia reparten esas bombas

Esos mecánicos corazones de acero?

Qué caudal comparten estas abiertas arterias que irrigan las huertas?

Qué milenaria sed socavó un día las rocas y las pendientes

Convirtió en cántaro la piedra viva?

Qué caos organizado es este orden que impone el hombre al agua?

Qué ingenio antiguo supo extraer del río la medida del tiempo

Supo comunicar el vértigo de las cumbres a sus ruedas y a sus máquinas?

Qué semítico genio domó por fin al potro pirenaico

Logró transformar en oasis las tormentas?

. 

Una canción alegre ha descubierto el caminante

En la sonata que ordena las aguas

En la cadencia cíclica del molino

Que comunica al trigo el alma deshelada de la nieve

Y extrae de la semilla la nieve nutritiva de la harina

Y aunque en la Huerta Vieja esta mañana

Ha echado en falta aquel reloj del agua

Aquel compás antiguo que medía los trabajos de los hombres

Él sueña todavía

Con la noria que gira

Que gira y lleva hasta el cielo en sus manos al río

Que gira y devuelve a la tierra

Las aguas celestiales cargadas de futuro y esperanza

§§§

.

Octavo rincón sonoro:

las piedras

(Sanmartini, Sonata X, Adagio)

(Audio)

. 

Sucede que la tierra aguarda también la roca viva

Lo mismo que aguarda la carne del hombre

Sucede que es apariencia su dureza

Que su apostura es tan solo discordancia

Un imposible acorde

Entre la brevedad de nuestras vidas

Y el tiempo mineral

Sucede que el cierzo

Que las rosas de la escarcha

Que los verdes ácidos de la vida

Van desgastando la frente testaruda de la roca

Van velando su gesto de titán

                                                            su rostro primigenio

Sucede en fin que la roca

Se fragmenta en piedra

Se hace canto

Se entrega a la tierra disgregada en arena

Transformada al fin en blanda arcilla

Sucede pues que la roca

Oculta como el hombre de estas tierras

Un tierno corazón de amante

Sucede también que el hombre

Grabó su huella en la piedra

Que el tiempo consignó en ella las edades

Sucede que el caminante

Creyó leer en las letras que el viento y los hombres

Trazaron en la piedra

El adagio que recuerda

Que todo fluye incesante

Que nada permanece

§§§

.

Noveno rincón sonoro:

los caminos

(Sanmartini, Sonata XI, Adagio)

.

Qué titanes tallaron esta calzada en la roca?

Qué ruedas de gigantes dejaron su rodada antes que el hombre en esta piedra?

Qué mujeres recorrieron estos caminos

Estas sendas ocultas que llevan a la orilla?

No fue también trabajo de titanes

Su dura tarea de madre

El amoroso acarreo del río

Cántaro tras cántaro hasta sus vasares?

.

No son trabajo hoy los pasos meditados del caminante

No busca en la mañana la senda alegre de las huertas

No persigue quehaceres o destino

Busca en su corazón una cartografía

De azares y aventuras

Y a solas se pregunta

Por qué recorre el mundo el hombre?

Adónde se encamina esto que llaman vida?

Qué suerte aguarda al peregrino?

Qué estrella lo espera al otro lado del río?

.

Por ello al contemplar la roca

Que en vilo se sostiene en la ladera

Al repetir esta mañana el gesto

Al arrojar la piedra que lapida

La infausta memoria del bandolero

Al aportar su canto al miedo milenario de los hombres

Al sumar su mano a la demanda que exige sacrificio

Ha recordado a Sísifo

Y al fin ha comprendido

§§§

.

Décimo rincón sonoro:

los paisajes

(Sanmartini, Sonata XI, Largo)

.

Dicen que Pierres moró en estos parajes

Dicen también que Hércules

Cegado por la furia contagió

El fuego de su amor

A toda una cordillera

Dicen que los titanes lanzaron esas rocas

Que en lucha con el cielo

Dieron forma a esta tierra

Donde ahora habita el hombre

Dicen también los cuentos

Que hubo un día un castillo

Del que nadie que se sepa ha regresado

Dicen también que un puente

Daba su sombra al río

Que un rey tomó la plaza

En esta feraz frontera de los llanos

Y que era un dragón el rey

Que asoma todavía su osamenta en torno al pueblo

En esas rocas como dientes

En ese espinazo de la tierra descarnada

. 

Todo lo considera en fin el caminante

Y un eco de la historia encuentra en el paisaje

Campos de Roma

Ribera del aceite que irrigaron las manos musulmanas

Rocas que guardan en su seno una luz inextinguible

También contempla hoy el caminante

En las ventanas abiertas del horizonte

La pira celeste de Pyrene

Donde nacen las aguas y crecen las tormentas

Proyectada en miniatura

En los ásperos roquedos que asedian los tozales

También contempla al fin

Herido en su esperanza

Como Hércules enfurecido

Las torres de metal

Esa tela de araña del progreso

Que teje lentamente el enemigo en lontananza

Y pone cerco al pueblo

Hollando la verde serpiente del río

El blanco sudario de los yesos

Que proclama

Desde el fondo de la escena

La perentoria amenaza del desierto y del olvido

§§§

.

Undécimo rincón sonoro:

los campos

(Sanmartini, Sonata IX, Andante)

. 

Cuatro cabezas cortadas

Cuatro paños de sangre derramada

Cuatro brazos de la cruz

Sobre el campo que dividen los caminos

Como las líneas de una mano tendida

De una mano que bendice y que es ofrenda

Que es puro don y que es orgía

Y es todo gracia en la cosecha

. 

También el campo es mano abierta

Mano que aguarda su pronóstico

Que espera vaticinio

Pues en verdad hay una historia en cada fruto

Es una historia aquella hilera de almendreras

Ese olivar que plantaron los moros

Esa noguera

Mala sombra de la huerta

Aquella higuera donde el amor acumuló su azúcar

Esas cerezas como aretes

Todos aguardan aquí en los campos

Abiertos

Como una mano vegetal

Al narrador que aporte

Algún sentido al sacrificio

.

Mirad por tanto al campo

Que tejieron los hombres

Huyendo del desahucio de la selva

Mirad este jardín del ordio y el panizo

Estas espuendas

Estos muros de amor

Estos campos amasados por manos alfareras

He ahí la cultura

He ahí el mundo

Que recorre el caminante

Que detiene ahora sus pasos

Y reposa a la sombra de la encina

Las fatigas del camino y la belleza

.

Ante la cruz del campo aguarda en la mañana

Ese milagro del fermento

Ese mismo milagro que espera la madre

Cuando traza una cruz en la masa

Ese mismo calor del alma que aguarda el cuerpo

Y llega ahora a sus manos

Unido al don del campo

Como un trozo de pan recién cocido

Que sacia al fin

Su hambre de verdad y de belleza

§§§

.

Postludio

(Sanmartini, Sonata IX, Largo)

.

Quien cierra al fin el libro del recuerdo

Ha comprendido ya

Que el arte es una piel

Que está la poesía

Siempre en las superficies

En las páginas

En la lámina de tinta que las cubre

En la revelación de la fotografía

.

Quien da fin a su viaje

Y regresa

Y ha dejado ya de ser el caminante

Para dejar de ser y ser camino

Ha comprendido también que es erosión

Que es desgaste y experiencia la belleza

Que es beso

pero es también herida

Que es arañazo y es llaga en que confluyen

El arte y la ciencia

El deber y el deseo

El amor y sus trabajos

.

Quien ha abierto sus ojos como un niño

Ha comprendido al fin que aquel rincón

Sonoro del camino

Aquellos ecos de la mirada

Eran en realidad la vida

La vida sorprendida

Desnuda

En aquel pétalo

En la grieta de la piedra

En el arco que sostiene obstinada la memoria

En la costa diminuta del aljibe

Donde saltó también

De súbito la vida

.

Quien guarda en su interior caminos y miradas

Comprenderá también

Que todo fluye en incesante lucha de contrarios

Como fluye el río

Como gira la noria

Que lo eleva hasta el cénit

.

Comprenderá después

En la noche en que fermentan los recuerdos

Que todo es

Si es que es

Simple huella

Signo

Cuerda que vibra

Parche que resuena

Música

Vibración

Flor de la piel estremecida

.

Por eso hay que aprender a leer en la roca

En la piedra tallada

En la madera o el fierro que lustraron

Los quehaceres cotidianos

Hay que saber descifrar esos jeroglíficos

Esa crónica del tiempo impresa en las cárcavas

En las rodadas

En la impronta de los pies del caminante sobre el suelo

Hay que leer también

En los labios del agua

Los cantos y los cuentos que arrastró a su paso el río

Hay que saber incluso

Recitar esos rectos renglones

Donde florecen el ordio y el panizo

Hay que desentrañar en fin

Ese bullir de voces en calles y replacetas

Esas canciones

Tendidas como guirnaldas

De balcón a balcón en la mañana

Esa imperecedera

Conversación de los ancestros

En boca de todos

Siglo tras siglo

Día tras día

.

Pues también el lenguaje

Ya está dicho

Es una piel

Y guarda como la piedra

La madera o el fierro o la tierra cultivada

Las huellas de las manos musicales

Del cielo y de las aguas

De las manos también del hombre

De su huella de amor sobre la tierra

§§§

 

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Publicada on 19/04/2011 at 18:49  Comments (12)  

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12 comentariosDeja un comentario

  1. Sin palabras. Las he impreso para volverlas a leer con mayor calma y concentración. Eres un gran poeta. Grande de verdad. Solo puedo decirte esto, Carlos.

  2. ¡Casi nada!, Jaime. Gracias de corazón. Tú eres un gran hombre, que no es menos. Y un gran amigo.
    Un fuerte abrazo.

  3. Hermoso, muy hermoso ese fluir ligero de la observación hecha verbo, Carlos. Y la épica de la sencillez, de lo marginado que emerge de su modestia con la fuerza prístina de la tierra y del hombre, así, simplemente: del hombre. Y de la fuerza ancestral de lo salvaje en su manera más pura. Has sabido, con ese tu panteísmo privado, extraer toda la potencia de sus escondidos hontanares; además, lo has hecho con la fortaleza de la emoción y con la convicción de la verdad. Felicidades, Carlos. Una hermosura con la que he gozado, también, del léxico escrupuloso y acertadísimo.

  4. Muchas gracias, Manolo. Ya sabes en cuánta estima te tengo y cómo valoro tus críticas, de manera que me llenas de energía y entusiasmo en un momento en que, créeme, me hacía mucha falta. Me alegra sinceramente haberte deparado un momento de gozo.
    Un fuerte abrazo.

  5. Pues después de la sequía fuerte fue el temporal.
    Qué bueno que te invitaron (las fotos y la música) a componer estos textos.
    Felicidades!!

  6. Gracias, Jorge. La puñeta es que otra vez me tienen líado a tope con la puñetera Autopista Eléctrica, que ahora ya vienen a la carga (habrá que empezar a preparar las barricadas).
    Un fuerte abrazo.

  7. Padre Bozalongo,
    asistimos a su homilia en la Iglesia de Castejón del Puente pero asuntos mundanos nos llevaron a tener que ausentarnos en el último minuto (literal pues asistimos hasta sus últimas palabras)y es por ello que no saludamos.
    Como quiso la suerte que estuviésemos en el fondo de la nave (junto a un señor en muy mal estado que yacía herido con mueca horripilante) y no se oía todo lo bien que una escucha exigente requiere, me congratula mucho poder disponer de los textos.
    Apenas pueda darles una lectura calmada, lo haré.
    Gracias por la sinestesia.
    Animos voltaicos

  8. Hijos míos,
    quedáis absueltos de todos vuestros pecados, pero en penitencia me recitáis tres veces el primer poema.
    Besicos docentes.

  9. […] EN LA FRONTERA: Iglesia Parroquial de Lascuarre (Huesca), viernes 29 de julio, 20:30 horas Como recordaréis, el pasado 9 de abril, en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Caste…, en el que tuve el honor y el placer de unir mis textos a las magníficas fotografías de Ernesto […]

  10. […] y con los textos poéticos que creé y recité en esta ocasión (adaptación, como os avisé, de los recitados con anterioridad en Castejón del Puente). Los tenéis, para todas y todos los que me seguís en este blog en la siguiente […]


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